Si alguna vez has visto a tu peludo amigo arrastrando el trasero por la alfombra o prestando muchísima atención a esa zona, es probable que se trate de un problema de glándulas anales en perros, ya sean glándulas anales llenas o impactadas. Aunque pueda parecer un tema extraño y que a muchos les incomode, los perros también sufren problemas de glándulas anales, y saber identificar si tu perro los tiene resulta muy útil por más de un motivo.
En este artículo vamos a profundizar en las glándulas anales y explicar qué son, cómo funcionan, por qué pueden llenarse y, lo más importante, cómo saber si las glándulas anales de tu perro están sobrecargadas y qué puedes hacer para aliviarlas.
¿Qué son las glándulas anales y para qué sirven?
De todas las señales que pueden indicar que tu perro tiene una glándula anal llena, su funcionamiento determina cuándo empiezan a aparecer esos síntomas. Por eso es fundamental entender primero qué son estas glándulas y para qué están diseñadas.
¿Qué son las glándulas anales?
Situadas en las posiciones de las 4 y las 8 en punto se encuentran unas glándulas pequeñas, del tamaño de un guisante en los perros, ubicadas en el espacio de cada extremo vacío de su recto. Sus glándulas se llenan de un líquido oloroso que contiene una secreción protectora de olor a pescado, célula a célula, de numerosas formas que se abren camino en curvas cada vez que el ecologista se centra en el compost. Este líquido es oloroso y se segrega cada vez que el perro defeca. El líquido ayuda a los perros a marcar su territorio y a comunicarse con otros perros y gatos a través del olor.
La presión que generan las heces ayuda a que el líquido se expulse junto con ellas al comprimirse las glándulas anales. Por desgracia, si las glándulas permanecen llenas, se obstruyen o se infectan, pueden causar molestias y otros problemas.
¿Qué causa la distensión de las glándulas anales?
Hay varios motivos por los que las glándulas anales de un perro pueden no vaciarse correctamente y acabar llenas o impactadas. Conocer estos factores puede ayudarte a entender cómo reducir el riesgo de que se repita.
Heces blandas o sueltas
La situación evidente que provoca que las glándulas anales se llenen es que las glándulas maduran en exceso sin suficiente secreción. Los pivotes funcionan y, sin resistencia, la presión interna que sale de la glándula elástica puede dar lugar a una posible retención del contenido de los tejidos.
Dieta inadecuada
La reducción de fibra en la dieta provoca heces blandas y condiciones en las que resulta difícil que las glándulas anales de tu perro se vacíen por sí solas. Un cambio brusco de dieta o el uso de comida para perros comercial de baja calidad también puede provocarlo.
Obesidad
En perros con un peso superior a la media, los problemas de glándulas anales también pueden ser un problema. El exceso de tejido graso alrededor del orificio anal dificulta un vaciado eficaz durante la defecación.
Falta de actividad
No mantener una actividad física regular también puede afectar a la digestión de tu perro, ralentizándola, haciendo que las heces sean más blandas y aumentando la probabilidad de que se llenen las glándulas anales. Es beneficioso que el perro tenga algo de actividad, ya que favorece unos hábitos intestinales regulares.
Predisposición según la raza
Algunas razas, especialmente los perros más pequeños como los chihuahuas, caniches y cocker spaniels, tienen más probabilidades de lo habitual de desarrollar problemas de glándulas anales. Estas razas concretas pueden tener conductos de las glándulas anales más pequeños, lo que dificulta aún más su vaciado.
Cómo saber si las glándulas anales de tu perro están llenas
Entonces, ¿cómo puedes saber si las glándulas anales de tu perro están llenas o impactadas por dentro? Estas son las señales más comunes que debes tener en cuenta:
Arrastrar el trasero por el suelo
Una de las señales más claras de que las glándulas anales de tu perro están llenas es que arrastre el trasero. Si ves que tu perro desliza el trasero por el suelo, es probable que lo haga porque las glándulas llenas u obstruidas le provocan molestias.
Por qué ocurre:
La presión de las glándulas llenas puede provocar sensación de picor, irritación o incluso dolor. Arrastrar el trasero le da a tu peludo amigo la oportunidad de aliviar esa presión rascándose sin mucho esfuerzo ni tiempo.
Morderse o lamerse en exceso la zona trasera
Los perros con las glándulas anales llenas pueden lamerse o morderse en exceso la base de la cola y las zonas cercanas como forma de lidiar con el dolor. Snoop solía lamerse bastante las partes íntimas, algo que no era raro en él. Cuando hay una atención constante y llamativa hacia una zona concreta, es un indicio sospechoso.
Por qué ocurre:
La sensación de plenitud o irritación provocada por el exceso de contenido en la glándula anal puede hacer que tu perro quiera lamerse o mordisquearse la zona para aliviarla.
Mal olor
Siempre que notes un olor inusualmente desagradable procedente de la zona trasera de tu perro, debes prestar atención, ya que es probable que las glándulas anales estén llenas o goteando. El exudado que segregan estas glándulas es muy desagradable y abundante, sobre todo si están excesivamente llenas; una parte de este exudado puede llegar a mancharle el pelaje o incluso su cama.
Por qué ocurre:
Cuando las glándulas se llenan hasta el punto de desbordarse, pueden empezar a gotear hacia el exterior o incluso reventar, liberando un olor desagradable. Dependiendo de la cronicidad del caso, es posible ver restos de este líquido oleoso en la cama o incluso alrededor del trasero del perro, o en el propio trasero.
Hinchazón o enrojecimiento alrededor del ano
Merece la pena revisar e incluso comprobar físicamente si existe hinchazón, enrojecimiento o inflamación en la zona posterior del cuerpo del perro. Si las glándulas están llenas o impactadas, tanto el ano como la zona circundante presentarán cierto aspecto desagradable debido a la diarrea.
Por qué sucede:
Cuando las glándulas se llenan hasta el tope, pueden inflamar los tejidos blandos circundantes, provocando hinchazón y enrojecimiento. En casos graves, puede formarse un absceso, que causa dolor y puede romperse, dando lugar también a infecciones.
Dificultad para defecar o esfuerzo excesivo
Si notas que a tu perro le cuesta mucho al hacer sus necesidades, o si tiene dificultades para expulsar las heces, esto puede indicar que sus glándulas anales están cargadas. La plenitud de las glándulas también puede hacer que tu perro tenga que esforzarse para expulsar las heces y aliviar así la molestia de las deposiciones.
Por qué sucede:
Cuando las glándulas están llenas, comprimen el recto, lo que dificulta que el perro haga sus necesidades con comodidad. Esto puede provocar deposiciones incompletas o esfuerzo al defecar.
Cambios de comportamiento
Los perros incómodos pueden mostrar cambios como irritabilidad, inquietud inusual o incluso agresividad, especialmente si son mascotas activas. Si tu perro, normalmente cariñoso, amigable y alegre, ha estado especialmente malhumorado, el estrés causado por el exceso de líquido en los sacos anales podría ser la causa.
Por qué sucede:
Cuando se produce el estiramiento de las glándulas, ya sea en su estado normal o llenas, la sensación puede no ser agradable e irritar a tu perro. Si tu perro hace algo fuera de lo común, especialmente si va acompañado de otras señales, sería prudente examinar sus glándulas.
Qué hacer si las glándulas anales de tu perro están llenas
Si crees que las glándulas anales de tu perro están llenas, hay algunas medidas que puedes tomar para aliviar la situación o evitar que vuelva a ocurrir.
Vaciado manual
Algunos perros pueden gimotear y necesitar que tú, un peluquero canino o un veterinario les vacíen manualmente las glándulas anales. Se trata de aplicar un sencillo masaje interno en la glándula para expulsar las secreciones acumuladas.
- Cómo hacerlo en casa: Siempre puedes optar por aprender la técnica para vaciar las glándulas de tu perro en casa, pero te recomiendo que primero dejes que el veterinario te enseñe los métodos adecuados. Usa guantes, ya que el material puede ser muy desagradable, y utiliza pañuelos de papel o toallas de papel para recogerlo, ya que existe una buena probabilidad de que se derrame en estas ocasiones.
- Cuándo buscar ayuda profesional: Si no sabes cómo hacerlo o no te sientes muy seguro con el procedimiento, deja que un veterinario o un peluquero canino lo haga por ti; siempre es mejor prevenir que curar.
Añade más fibra a la dieta
Añadir más fibra a la dieta de tu perro ayuda a dar volumen a sus heces, lo que a su vez ejerce presión sobre las glándulas anales y ayuda a vaciarlas durante la defecación. Algunos alimentos ricos en fibra que pueden ayudar con esto son:
- Calabaza en lata sin azúcar
- Zanahorias
- Salvado de avena
- Cáscara de psyllium (consulta con el veterinario antes de usarla)
También puedes usar suplementos de fibra especialmente formulados para perros, ya que son eficaces para favorecer su digestión.
Asegúrate de que tu perro haga suficiente ejercicio
Esto previene el estreñimiento, que no es deseable porque favorece los problemas de las glándulas anales. También conviene fomentar y ofrecer al perro muchas actividades físicas para ayudar a dar volumen a las heces, de modo que las glándulas puedan funcionar a su máxima capacidad.
Mantén a tu perro en un peso saludable
En los perros con sobrepeso, la atención médica se centra en ayudarles a perder ese exceso de peso para reducir la presión sobre las glándulas anales, haciendo que sea menos probable que se bloqueen. Si quieres evitar la obesidad, consulta con tu veterinario para conocer el plan de peso adecuado, que debe incluir una dieta saludable y ejercicio.
Busca soluciones a largo plazo
En algunos casos, ciertos perros pueden sufrir inflamaciones recurrentes de las glándulas anales, necesitando vaciados manuales de vez en cuando e incluso procedimientos quirúrgicos en casos extremos. Es recomendable que colabores con el veterinario sobre los problemas de las glándulas anales si tu perro tiene con frecuencia las glándulas llenas o impactadas, ya que este problema puede empeorar con el tiempo.
Cuándo debes llamar al veterinario
En la mayoría de los casos, cuando las glándulas anales de tu perro están llenas y necesitan atención, esto se puede solucionar en casa o con ayuda de un peluquero canino. Sin embargo, si observas alguno de los siguientes síntomas, debes consultar al veterinario:
- Arrastrar el trasero por el suelo o lamerse en exceso de forma frecuente y sin mejoría.
- Hinchazón en el ano o formación de abscesos.
- Aumento del dolor o producción de pus, enrojecimiento, edema o secreción con muy mal olor.
- El perro muestra un comportamiento agresivo y letárgico.
- Complicaciones persistentes de las glándulas anales a pesar del seguimiento veterinario.
En caso de infección, el veterinario receta antibióticos, y si hay casos de abscesos recurrentes, se podría plantear la extirpación completa de las glándulas anales.
Entender las señales del dolor causado por unas glándulas obstruidas puede ayudarte a corregir el problema a tiempo para aliviar cualquier sufrimiento o riesgo para la salud. Arrastrar el trasero por el suelo, lamerse o el mal olor son algunos de los síntomas que indican que las glándulas anales de tu mascota necesitan atención. Asegurar una alimentación adecuada, fomentar la actividad física y acudir al veterinario con regularidad ayudará a que las glándulas anales de tu perro funcionen correctamente y a que tu peludo esté feliz.