¿Por qué me lame tanto mi perro? Normalmente, porque funciona. Lamer es la forma que tienen los perros de crear vínculos, pedir atención, probar algo interesante en tu piel y calmar sus propios nervios; y como solemos responder con cariño, la costumbre se refuerza cada vez.
La mayoría de las veces es normal e inofensivo. En ocasiones es una señal a la que merece la pena prestar atención. Así es como puedes distinguir una cosa de la otra.
Las principales razones por las que los perros te lamen
1. Cariño y vínculo
Los cachorros reciben lametones de su madre desde que nacen, y lamer sigue siendo, durante toda su vida, una forma en que los perros expresan cercanía social. El comportamiento de acicalamiento entre perros libera endorfinas, así que lamer es realmente placentero para tu perro, no solo un mensaje dirigido a ti.
2. Tienes un sabor interesante
La piel humana tiene sal, sudor, restos de comida, crema, protector solar y jabón. Después de hacer ejercicio o de cocinar, resultas considerablemente más apetecible de lo habitual. Si los lametones aumentan cuando vuelves de correr, esta es probablemente la mayor parte de la explicación.
3. Consigue tu atención, y siempre lo ha hecho
Esta es la razón principal. Si en alguna ocasión lamer ha provocado contacto visual, que le hables, que le acaricies o que te rías, tu perro ha aprendido una forma fiable de conseguir una respuesta. Los perros repiten lo que funciona, y la atención cuenta incluso cuando es un «para ya».
4. Comunicación y apaciguamiento
Lamer la cara y las manos puede ser una señal de apaciguamiento, una forma de decir «todo está bien, no soy una amenaza». A menudo lo verás junto con el cuerpo bajado, una mirada suave o la cola baja moviéndose despacio.
5. Autocalmarse cuando está ansioso
Lamer de forma repetitiva libera endorfinas, por eso algunos perros lamen más durante las tormentas, los fuegos artificiales, los viajes en coche o cuando se quedan solos. Si los lametones se concentran en torno a situaciones estresantes concretas, trata la ansiedad y no el lametón en sí.
6. Aburrimiento y falta de estimulación
Un perro que tiene poco que hacer encontrará algo. Lamer está siempre disponible, resulta levemente gratificante y a menudo provoca una reacción: una buena combinación si te aburres.
7. Costumbre
Los comportamientos que llevan mucho tiempo instaurados pueden persistir simplemente porque ya están establecidos, mucho después de que haya desaparecido el desencadenante original.
8. Algo médico
Es menos frecuente, pero es la razón por la que no conviene restar importancia a un cambio repentino. Las náuseas, el dolor dental, las alergias en la piel, el picor y, en perros mayores, la disfunción cognitiva canina pueden aumentar los lametones. Lo importante es el cambio: un perro que siempre ha sido lamedor es distinto de un perro que de repente empieza a serlo.
Cuándo merece la pena prestar más atención a los lametones
Considéralo una señal, y no una simple manía, si:
- Empezó de repente sin un cambio evidente en la rutina
- Es difícil de interrumpir: tu perro parece incapaz de parar, más que no querer hacerlo
- Se lame a sí mismo en exceso, sobre todo en las patas, las piernas o los costados, o le ha provocado calvas o piel en carne viva
- Va acompañado de otras señales: cambios de apetito, chasquear los labios, tragar saliva, vómitos, inquietud por la noche o ansiedad nueva
- Se centra en superficies: alfombras, paredes, suelos, algo que a veces se asocia con náuseas o molestias gastrointestinales
Lamer de forma persistente un mismo punto de su cuerpo suele significar que ese punto le duele o le pica. Eso requiere una visita al veterinario, no es un problema de adiestramiento.
Cómo reducir los lametones, si quieres hacerlo
No pasa nada por dejar que tu perro te lama si a ti no te molesta. Si prefieres que no lo haga:
- Deja de reforzarlo. Cuando empiece a lamer, levántate con calma y aléjate sin hablar ni hacer contacto visual. Nada de regañarle: eso también es atención.
- Premia la alternativa. Elogia y da un premio a tu perro cuando se tumbe a tu lado sin lamerte. Necesita algo que funcione mejor que lamer.
- Redirige. Ofrécele algo para masticar, una alfombra de lamido (lick mat) o un comedero interactivo. Una alfombra de lamido es útil precisamente porque canaliza ese mismo comportamiento hacia algo inofensivo.
- Añade enriquecimiento. Más paseos para olfatear, juegos de adiestramiento y juguetes para resolver problemas reducen la parte que se debe al aburrimiento.
- Lávate después de hacer ejercicio. Eliminar la sal reduce de verdad el incentivo.
- Sé constante en toda la casa. Si una sola persona lo permite, el comportamiento se mantiene.
No castigues los lamidos. Suelen ser una muestra de afecto o estar motivados por la ansiedad, y el castigo tiende a aumentar la ansiedad y a dañar la confianza.
¿Es seguro dejar que un perro te lama?
Para la mayoría de los adultos sanos, que te laman la piel intacta supone un riesgo bajo. La boca de los perros contiene bacterias, así que es recomendable evitar que te laman heridas abiertas, la cara o la boca. Ten más cuidado si alguien de la casa tiene el sistema inmunitario debilitado, está embarazada, es muy joven o mayor, y lávate las manos después.
Cuándo llamar al veterinario
- Un aumento repentino y notable de los lamidos sin una causa clara
- Lamidos compulsivos que no puedes interrumpir
- Lamidos que han llegado a romper la piel o han causado pérdida de pelo
- Lamidos acompañados de vómitos, chasquido de labios, tragar en exceso o cambios en el apetito
- Lamidos de aparición reciente en un perro senior, sobre todo si van acompañados de confusión o alteraciones del sueño
La respuesta corta
Tu perro te lame porque le hace sentir bien, sabes a sal y es una forma fiable de conseguir tu atención. Eso es normal. Presta atención cuando el patrón cambia: los lamidos repentinos, compulsivos o dirigidos hacia sí mismo son los que te están diciendo algo, y son los que merecen la opinión de un veterinario.
Este artículo es información general, no un consejo veterinario. Si el comportamiento de tu perro cambia de repente, consulta a tu veterinario.